Joseiño do Furruncho
…en un cabanote de Castrobuxán nasió antre los bichocos un niño encantador llamado JOSEIÑO DO FURRUNCHO.
El tal Joseiño se crió a base de estacasos; el padre le sacudía, la madre le pejaba y los abuelos le mallaban. A Joseiño le jodía tanta violensia…pero mecajundios, en el fondo…¡casi que le justaba!
Lo que si le justaba a Joseiño era el viño Jres que su madre escondía antre las alpacas y también los sijarros sin filtro de su padre. A los sinco años ya las cojía jordas.
Joseiño do Furruncho, en la escuela, era burro coma un arado y le soscaba a los amijos.
Su frase preferida era: ¡Mira que che sosco!
Joseiño era más basto que un bocadillo de tojo y más duro que las cuchillas de una frasadora.
Entre otras muchas , sus afisiones preferidas eran:
ir con las vacas, sacar el esterco, cajar antre el millo, ir a los alcolitros, apañar las patacas, colesionar basenillas, partir rachones y salir los domincos con el pantalón de terjal y la camisa de franela que le rejalara su tía Jumersinda de Morquintían.
Cuando Joseiño do Furruncho cumplió vinte años, se casó con una jorda y compró una amoto de sincuenta.
Como no pidió proloja, tubo que ir al servisio militar destinado a Seuta, pero cuando acabó la mili y se vino de volta, su mujere ya se había fujado con Secundo do Morrocho.
Desde aquella, Joseiño do Furruncho vive con sus animaliños en Castrobuxán, cobrando una pensión no contributiva por desjrasiado que jasta en barriles de Santa Minia, putas a mas en basenillas de diseño…
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